Stress, problemas familiares, educación de los hijos, consumismo, sociedad, economía, precariedad laboral, negocios…
Nuestro cuerpo y nuestra mente están cada día bombardeados de contrariedad, injusti-cia, desamor, irrespetuosi

dad,
desilusión…
La perfección de ser humano hace que se adapte a todo ello como lo ha hecho desde siempre. A pesar de ello, sin darnos cuenta, asimilamos sin esfuer- zo todo lo negativo y toda la presión que nos rodea.
Finalmente, cuando menos lo esperamos, no entendemos por qué nuestro cuerpo o mente se rebela, protesta, nos limita el sueño, la salud merma…